La publicidad, por definición, tiene como objeto comunicar, transmitir una información, crear una actitud e inducir a una acción. La publicidad directa es una herramienta clave que pone en valor un determinado producto, marca o firma. La publicidad directa puede hacerse a través de un catálogo, folleto, circular, carta o cualquier otro medio impreso, incluidos los correos electrónicos (mailing). Entre los objetivos de la publicidad directa está el mantener un contacto continuo con el público (clientes), mejorar las relaciones comerciales, reforzar la venta de un producto o servicio determinado.

Las empresas de productos de consumo y del sector financiero son las que, según datos estadísticos, más invierten en la publicidad directa. Es innegable que la crisis económica también ha hecho mella en el sector de la publicidad, con una caída en gastos en todos los soportes. Sin embargo, la gran mayoría de las empresas, aunque han reducido su inversión en publicidad, siguen apostando por dedicar parte de su presupuesto a esta importante herramienta de comunicación y promoción.

Según datos del estudio InfoAdex, desde el año 2008 la tendencia bajista se ha mantenido. No obstante, la inversión del mercado publicitario durante el pasado año 2012 superó los 10.800 millones de euros (un 9,9 por ciento menos que en 2011). Este estudio analiza las inversiones tanto en medios convencionales como no convencionales, entre los que se incluyen los mailing personalizados y el buzoneo de folletos. Durante el pasado 2012 la inversión en medios no convencionales superó los 6.200 millones de euros (un 5% menos que el año anterior). Atendiendo a las inversiones el medio que mayor porcentaje alcanzó en 2012 fue el mailing personalizado (más del 30% del total de los medios no convencionales), con una inversión de más de 1.880 millones de euros. En el mailing personalizado se incluye el envío a domicilio y al lugar de trabajo (publicidad directa con respuesta). El merchandising, las señalizaciones o rótulas siguen acaparando gran parte de la inversión en publicidad, así como el marketing telefónico. Durante 2012 la inversión en publicidad a través del buzoneo y los folletos superó los 640 millones de euros. Capítulo en el que se incluye toda la publicidad sin personalizar que se reparte tanto en los lugares de trabajo como de residencia.

Es innegable que las nuevas tecnologías han creado nuevas formas de comunicación, pero la publicidad directa sigue siendo una herramienta idónea para muchas empresas y sectores. La publicidad directa puede ser personalizada (mailing, cartas personalizadas) o sin personalizar (buzoneo de catálogos u otro tipo de material gráfico). En ambos casos, la publicidad puede estar enfocada a un sector del público determinada, seleccionada en función de edad o de situación geográfica, entre otras variables ajustadas al producto o servicio a promocionar. A través del mailing se puede hacer llegar al destinatario cualquier tipo de información –folletos, catálogos, cartas, invitaciones-, incluso con la ventaja añadida de poder incorporar soportes audiovisuales (imágenes, vídeos…). No obstante, la publicidad a través del buzoneo sigue siendo una herramienta no solo útil, sino muy utilizada por las empresas, entre otros motivos porque siguen siendo una de las maneras más directas de llegar al público.

Un tema que resulta muy sensible tanto ecológica como económicamente, es el consumo de energía. Resulta inquietante que su aumento pueda derivar en desequilibrios financieros a escala nacional y comunitaria. O los riesgos ambientales que nacen de una planeación deficiente de los programas de consumo energético.

Además, existe la noción de que lo realmente importante es diseñar adecuadamente planes que optimicen el consumo energético a escala industrial o institucional. No se toma en cuenta el consumo en el hogar. Sin embargo, de acuerdo a cifras proporcionadas por estudios realizados por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), la energía utilizada en los hogares, no es una cifra marginal que pueda ser dejada de lado:

Como se puede observar, si entre la cuarta y la tercera parte del consumo energético total es el que se lleva a cabo en los hogares, no es un tema que pueda ser tratado de forma tangencial. Por el contrario, si las tendencias continúan y este tipo de consuma se eleva aún más debido, por un lado, a la mejora en la capacidad adquisitiva, por los parámetros de calidad de vida que las personas esperan tener, entre otros factores, se debe ser muy cauteloso al ejecutar planes y estrategias que combinen este aumento con las normas de eficiencia energética vigentes.

En este contexto, para llegar a una mejora sensible en la eficiencia energética en los hogares, un punto focal es el uso de modelos de vanguardia tecnológica en calderas y sistemas de calefacción. Dentro del conjunto de las calderas que ofrecen las mayores ventajas, tanto en cuestión de eficiencia energética como de ahorro en el consumo de combustible para el consumidor final, se encuentran las calderas de condensación. Este tipo de artefactos de calefacción ofrecen una serie de ventajas respecto a las tradicionales, que empiezan por el ahorro factual en el bolsillo del usuario. A menor consumo de combustible, menor gasto. Así de sencillo. ¿A qué se debe esta disminución? A que una caldera de condensación, como por ejemplo, algunos de los modelos ofrecidos por Calderas Sime, utilizan dos fuentes de energía que solían ser desperdiciadas en la tecnología convencional: el calor del ambiente y el vapor producido en el funcionamiento mismo de la caldera.

El vapor de combustión solía ser poco más que un desecho e inclusive, un factor contaminante, pero con la tecnología de condensación, se recupera el calor contenido en los humos de la combustión. Ello permite, gracias a un proceso especial y al uso de materiales muy concretos (aleaciones aluminio-silicio, por ejemplo), la recuperación y aprovechamiento de esta energía.

Todo este proceso, hace que el cerca de 20% del consumo energético en el hogar que corresponde a la calefacción y al uso de agua caliente sanitaria (de acuerdo a datos proporcionados por el IDAE) se optimice, haciéndose más amable tanto con el medio ambiente como con el bolsillo del consumidor final.