Los seres humanos tendemos a desplazarnos, a modificar nuestro lugar de residencia, e históricamente, las tendencias de movilidad geográfica o espacial de una sociedad determinada se ven influídas sobre todo por las condiciones económicas nacionales e internacionales.

En el caso de España, las tendencias y cifras se han modificado en gran medida después de la década de los años setenta del siglo pasado. Mientras que anteriormente se producía una inmigración a las Américas y el resto de Europa, sobre todo para trabajos manuales, y una marcada orientación campo-ciudad en las migraciones internas, España pasa a convertirse en destino migratorio, al menos hasta el año 2007, en que debido a la crisis económica se reanudan las salidas, sobre todo a destinos europeos.

Sin embargo, el nuevo migrante no es ya un trabajador manual, sino un joven calificado que viaja en busca de oportunidades laborales bien remuneradas, o inversionistas que expanden sus capitales a otras latitudes para asegurar sus ganancias. También se observa el fenómeno del retorno: familias que se habían establecido en España y que debido a la inestabilidad retornan a su país de origen, sobre todo a países de Sudamérica o el norte de África.

En la actualidad, se distinguen fundamentalmente cuatro mecanismos de migración interna en España:

1. La migración residencial o migración intraurbana, es decir, dentro de la misma ciudad o hacia la periferia de la misma. Se trata fundamentalmente de nuevas familias que contratan empresas mudanzas Barcelona, Málaga, Madrid, etc, y activan y agilizan el mercado inmobiliario.

2. La migración laboral.

3. La migración de personas que al jubilarse retornan al entorno rural, o de personas jóvenes que buscan establecerse en el entorno rural por las novedosas oportunidades laborales que ofrece (turismo ecológico y de aventura, agricultura orgánica, etc)

4. La migración hacia zonas turísticas, que debido al auge del turismo español, despiertan interés de muchos jóvenes que buscan oportunidades laborales.

También es importante destacar que España sigue siendo el destino migratorio de muchas personas, ya sea descendientes de migrantes españoles de antaño, o personas de muy diversas nacionalidades que vienen en búsqueda de oportunidades laborales, sobre todo en el sector servicios. En el año 2010 se contaba con más de 1 millón de migrantes (sin contar los nacionalizados) legales. Estas cifras no son contundentes debido a la inmigración ilegal.

 

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