El consumo energético es uno de los indicadores económicos que la humanidad no ha logrado reducir. En años anteriores (2012-2013)el consumo mundial de energía se incrementóo en un 1.4%, lo que aún así representa un logro, puesto que en la década anterior el crecimiento promedio era de un 2.3-2.5%. Los países que más incrementaron su consumo energético fueron los denominados BRICS, cuya demanda creció en un 3.6%. China mostró un descenso bastante fuerte, pues pasó de un incremento del 8% en el periodo comprendido entre 2010 y 2011, a un aumento de tan sólo un 4% en el siguiente periodo de dos años, ello fue en parte debido al decremento en su uso de carbón (que pasó de incrementarse en casi 10% a un 2.5%). La India alcanzó su más alto pico de consumo energético en el periodo, con un aumento de 5.1%. Le siguen Brasil, con un aumento del 4% y Sudáfrica con un 2%. El consumo de energía en Rusia sólo se incrementó en un 0.9%, debido a la caída en la demanda del consumo de gas. A la inversa, y de forma muy afortunada y por quinto año consecutivo, los países industrializados del G7 experimentaon una reducción en su demanda energética, en esta ocasión de un 1.6%. A excepción del Reino Unido y Alemania, los otros cinco países redujeron su consumo de energía. El punto más alto de reducción lo presentó Italia, con una caída del 4.2%. Un punto que ayuda a esta reducción en el consumo energético de los países industrializados es la legislación, que a escala industrial y habitacional, hace más estrictos y obligatorios los certificados energéticos. Otro factor que ha incidido en el descenso en el consumo de energía es el cambio climático. Por ejemplo, en los Estados Unidos, los inviernos han sido menos severos. En condiciones climáticas normales, el consumo habría sido al menos un punto porcentual mayor. Por otro lado, en Europa los inviernos se han hecho más fríos, lo que impide un descenso mayor en el consumo de energía.

Los países que consumen mayor cantidad de energía son: China, los Estados Unidos, India, Rusia, Japón, Alemania, Corea del Sur, Canadá y Francia.

En cuanto al consumo particular de energía eléctrica, los países que más consumen son: China, los Estados Unidos, Japón, Rusia, India, Alemania, Canadá, Brasil, Corea del Sur y Francia.

China ha liderado el consum en el sector por casi cuatro años, y los BRICS en general, han sobrepasado el consumo de los países industralizados.

 

Un tema que resulta muy sensible tanto ecológica como económicamente, es el consumo de energía. Resulta inquietante que su aumento pueda derivar en desequilibrios financieros a escala nacional y comunitaria. O los riesgos ambientales que nacen de una planeación deficiente de los programas de consumo energético.

Además, existe la noción de que lo realmente importante es diseñar adecuadamente planes que optimicen el consumo energético a escala industrial o institucional. No se toma en cuenta el consumo en el hogar. Sin embargo, de acuerdo a cifras proporcionadas por estudios realizados por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), la energía utilizada en los hogares, no es una cifra marginal que pueda ser dejada de lado:

Como se puede observar, si entre la cuarta y la tercera parte del consumo energético total es el que se lleva a cabo en los hogares, no es un tema que pueda ser tratado de forma tangencial. Por el contrario, si las tendencias continúan y este tipo de consuma se eleva aún más debido, por un lado, a la mejora en la capacidad adquisitiva, por los parámetros de calidad de vida que las personas esperan tener, entre otros factores, se debe ser muy cauteloso al ejecutar planes y estrategias que combinen este aumento con las normas de eficiencia energética vigentes.

En este contexto, para llegar a una mejora sensible en la eficiencia energética en los hogares, un punto focal es el uso de modelos de vanguardia tecnológica en calderas y sistemas de calefacción. Dentro del conjunto de las calderas que ofrecen las mayores ventajas, tanto en cuestión de eficiencia energética como de ahorro en el consumo de combustible para el consumidor final, se encuentran las calderas de condensación. Este tipo de artefactos de calefacción ofrecen una serie de ventajas respecto a las tradicionales, que empiezan por el ahorro factual en el bolsillo del usuario. A menor consumo de combustible, menor gasto. Así de sencillo. ¿A qué se debe esta disminución? A que una caldera de condensación, como por ejemplo, algunos de los modelos ofrecidos por Calderas Sime, utilizan dos fuentes de energía que solían ser desperdiciadas en la tecnología convencional: el calor del ambiente y el vapor producido en el funcionamiento mismo de la caldera.

El vapor de combustión solía ser poco más que un desecho e inclusive, un factor contaminante, pero con la tecnología de condensación, se recupera el calor contenido en los humos de la combustión. Ello permite, gracias a un proceso especial y al uso de materiales muy concretos (aleaciones aluminio-silicio, por ejemplo), la recuperación y aprovechamiento de esta energía.

Todo este proceso, hace que el cerca de 20% del consumo energético en el hogar que corresponde a la calefacción y al uso de agua caliente sanitaria (de acuerdo a datos proporcionados por el IDAE) se optimice, haciéndose más amable tanto con el medio ambiente como con el bolsillo del consumidor final.